Cristianismo: El Origen

Cuando nos acercamos al libro de Hechos hay dos posibilidades, o lloramos o nos alentamos; lloramos de nostalgia y también de tristeza, por lo que ellos eran y por lo que nosotros somos. Pero también es un aliciente a nuestra vida apática e ineficiente: una esperanza en el poder del Espíritu.

¿Qué ha sucedido con nosotros? ¿En qué momento Iglesia ha perdido su eficiencia? ¿Dónde quedaron aquellos hombres que estaban dispuestos a todo con tal de testificar del Cristo? ¿Hemos descuidado la misión? ¿Por qué hoy se ponen los ojos en la organización —en los hombres— y no en Cristo? ¿Por qué hay tantos interesados en los bienes de este mundo y tan pocos preocupados por el reino de Dios?  ¿Por qué cuesta tanto trabajo ser obedientes? ¿Dónde quedó el poder del Espíritu del pentecostés?

“¿Dónde debemos buscar?” Parece una pregunta muy obvia, pero creo que es necesario aclararlo, ya que la Iglesia de Jesucristo lleva aproximadamente 1980 años de existencia. No es en el Avivamiento de hace algunos ayeres, ni siquiera en la Reforma que tan grande legado nos ha dejado, sino en el libro de los “principios del Cristianismo”, Hechos de los apóstoles. Allí encontraremos algunas respuestas a las preguntas más fundamentales de todos los tiempos:

¿Qué es el cristianismo?

¿Qué es la Iglesia?

¿Cuál es su mensaje y cuál es su misión?