Y perseveraban en las oraciones — Congreso de Oración, 2015.

Derivado de nuestro estudio sobre el libro de los Hechos nace la necesidad y deseo de un congreso de oración. Pregunté en todo mi contexto, a pastores, líderes y a todo conocido creyente en America Latina, si alguna vez había estado u oído de un congreso de oración, y no tuve ninguna respuesta afirmativa. Con mayor razón creció este sentir de realizar un congreso anual de oración, aun más, justificando nuestro nombre “Casa de Oración”.

Me parece extraño que haya congresos de todo tipo —y doy gracias a Dios porque son una bendición—, Congreso de Alabanza y Adoración,  de pastores, de Jóvenes,  de Mujeres, de Varones, de Matrimonios, y conferencias para todo tipo de cosmovisión y denominación que se nos venga a la mente, y repito, que bendición que se hagan todas estas cosas para el beneficio del cuerpo de Cristo. Sin embargo, falta la oración.

En esta época de explosión doctrinal, que hay distintivos de una iglesia sana, veo libros y conferencias que nos ayudan en cualquier cosa, pero nunca he visto que se ponga la oración en un lugar prominente. Entiendo que se obvia la importancia, pero creo que al obviarla corremos el riesgo de descuidarla. Todo esto confirmó que necesitamos comenzar con esto, y es mi deseo, que aunque sea una congregación más, sea movida a esto.

No solo fue escuchar los sermones, sino que pudimos —en conjunto con el grupo de oración— “materializar” la enseñanza de forma palpable, y sobre todo, surgieron compromisos y desafíos en la vida de oración de cada creyente de forma individual, familiar, grupal y congregacional. Les invito a dar un vistazo al material que proporcionamos para bendición de todos aquellos que lo deseen.